Hace poco me acordé de un juego al que jugué en la segunda consola que hubo en mi casa, la Master System II. El juego en cuestión es Wonder Boy III: Dragon’s Trap, si bien es posible que la mayoría de la gente cuando se le habla de esta consola piense en Alex Kid (normal, teniendo en cuenta que venía en la memoria de la consola), Wonder Boy III tiene un nivel de calidad realmente inmenso, que incluso después pocos juegos de los que jugué en SNES le llegaban a la altura.
Historia
Wonder Boy III: Dragon’s Trap empieza justo en donde se supone que acaba el anterior (digo se supone por que yo no jugué al 2, aunque por lo que uno puede leer por internet es así en realidad), enfrentándote al MekaDragon. Tras derrotarlo, este suelta una maldición sobre nuestro personaje convirtiéndolo en un lagarto con forma humanoide capaz de lanzar bolas de fuego por la boca. A lo largo del juego el protagonista deberá ir deshaciendo las diferentes maldiciones hasta conseguir recuperar la forma humana original y volver a traer la paz a Monster’s Land.
Gráficos
Para ser un juego de la generación de los 8 bits, hay que decir que el nivel de colorido del que goza, así cómo la complejidad de los diferentes bichos, protagonista o enemigos de final parece estar un paso por delante que otros juegos de la generación (sea el caso de Master System o de NES). Quizá se pueden encontrar ligeros problemas, cómo la capacidad de dibujar un sólo objeto móvil a la vez en la misma capa cuando coincide alguno de los ejes de coordenadas, provocando la desaparición de dichos objetos. El scroll además se mueve con total suavidad y la belleza de algunos de los escenarios hace dificil olvidar este característico juego que impresiona por su originalidad.
Sonido
Wonder Boy III: Dragon’s Trap hace gala de una de las mejores bandas sonoras para un videojuego, con temas que tras escucharlos un rato no pararás de tatarear. Especial atención al caso de la melodía de la fase que sirve de intro para el juego, o la melodía del pueblo, la melodía del desierto o la de los enemigos de final. Tengo que jugar más para rememorar las melodías de otras localizaciones. Además los efectos de sonido gozan de bastante variedad, pudiéndose escuchar efectos de sonido muy cuidados para las puertas, la espada o el escudo. Por otro lado goza de los entrañables sonidos para los saltos utilizados en numerosos juegos de plataformas.
Jugabilidad
Esta magnífica palabra que no existe en realidad, pero tan fácil de entender. En este caso el juego es algo más flojo, quizás debido a las limitaciones del propio mando de Master System: cruceta, start, A y B. Además de que incluyen un molesto efecto de inercia en el movimiento del personaje que a día de hoy me cuesta acostumbrarme. Seguramente por que actualmente es algo más raro que un juego haga eso. De todas formas, cómo en los juegos de la época este sencillo sistema de control te hace prestar especial atención a los tempos de movimiento de los enemigos o de tu propio personaje, para así poder evitar los ataques u obstáculos.
El desarrollo del juego puede recordar a Metroid de SNES o un ejemplo mucho más reciente es el caso de Castlevania: Symphony of the Night. Desde un principio se dispone de total sensación de libertad para explorar el mundo, el cual se rige por un plano 2D en vista lateral. El mundo lo podrás explorar en la medida que tu personaje vaya adquiriendo habilidades al derrotar a los diferentes enemigos de final (diferentes transformaciones del prota). De forma que al acabar cada mazmorra toca el momento de patearse el mundo en busca de nuevos rincones a los que llegar, algo realmente importante si se pretende desarrollar el personaje hasta tener la máxima vida o tener el mejor equipo.
Por último añaden unos ciertos matices roleros, dando al jugador la capacidad de gestionar el equipo del prota (espada, armadura, escudo y poder mágico). Lo del poder mágico está bastante bien resuelto para el sencillo mando del que se dispone, simplemente será necesario agacharse y pulsar el botón de salto. Algo que puede llegar a ser útil en determinados tipos de situación. Las magias funcionan con una mecánica ligeramente parecida a Castlevania, siendo estas acumulables y cada vez que las usas se gastan (en castlevania gastas corazones y usas la última que hayas cogido, salvo variaciones en castlevanias más recientes).
Wonder Boy III: Dragon's Trap,